La renovación del frente marítimo de Pinamar: por qué hay paradores que aún se resisten al cambio

La renovación del frente marítimo de Pinamar: por qué hay paradores que aún se resisten al cambio

(Diego Medina)
(Diego Medina)

Hace rato que Pinamar mirá hacia el futuro. En sus playas hay más arena, menos cemento y se adoptaron medidas sustentables. Atrás quedaron esas impactantes paradores de cemento con canchas de fútbol, enormes restaurantes e inclusive spa que marcaron toda una época. Para eso hubo que hacer cambios estructurales.

Un rápido recorrido por la Avenida de Mar -la vía principal de Pinamar- se vislumbran los novedosos estilos de paradores que se adaptan al paisaje natural: con decks de madera, construcciones en altura, y la implementación de materiales reciclables.

Esta reconversión tiene que ver con el Programa de Renovación del Frente Marítimo, una deuda pendiente que el Municipio ordenó en 2009 y recién fue ejecutado a partir de 2016. La normativa dice que las concesiones no pueden superar los 300 metros cuadrados. Con esta importante transformación se ganaron 100 mil metros de cuadrados de playa pública y hay 20 mil metros cuadrados menos de concreto.

A simple vista se ven los paradores que no se adaptaron al cambio
A simple vista se ven los paradores que no se adaptaron al cambio

Muchos de los concesionarios que fueron en un principio reticentes a la medida, hoy la celebran. “Es una victoria tanto para los pinamarenses como para los turistas, es lo que más se valora de la gestión”, destacó a Infobae el intendente de Pinamar, Martin Yeza.

Todavía quedan dos gigantes de cemento que se resisten a la normativa ambiental. Al norte, casi al final de Avenida del Mar, se ven uno continuo al otro: por una lado, una gran casa de dos platas en color verde y techos a dos aguas, Pinamar Golf; por el otro, le sigue una edificación con reminiscencias a templos árabes, Cabo Blanco.

Ambos edificios están en desuso y cerrados desde hace tres temporadas. El paso del tiempo y la falta de mantenimiento e inversión quedan reflejadas en las fachadas.

La edificación con reminiscencias a templos árabes, Cabo Blanco.
La edificación con reminiscencias a templos árabes, Cabo Blanco. (Diego Medina/)

“Falta cada vez menos que completar la renovación del frente”, resaltó Martin Martin Rapallino, asesor letrado del municipio. Cariló y Ostende ya lo lograron.

Lo que frena el plan de reconversión al 100% en Pinamar es la instancia judicial que lleva más de 10 años con dos fallos favorables para el municipio. “De confirmarse la sentencia por parte de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata se podrán retomar los predios que faltan”, agregó el especialista.

“Están en litigio hace más de una década. Todo está en sede judicial. Desde un primer momento se opusieron a la medida ambiental. La tenencia la tiene lo últimos concesionarios. No pueden hacer la explotación comercial”, explicó Yeza. Una vez que puedan ser demolidos y se haga el rediseño se ganarán 5 mil metros cuadrados más de playa.

Para el intendente la auténtica reforma es recuperar la naturaleza de la Costa Altántica. “El hormigón había destruido la geomorfología natural de la costa que son los médanos. Ya logramos tener nuevamente el cordón dunícola que estaba entre las prioridades, ya que es el responsable de proteger el acuífero de agua dulce, donde se extrae el recurso para la ciudad”.

También se sumaron 30 kilómetros de enquinchados “una especie de trampa de arena que permite que no se desplace a la avenida y quede fija como duna”, agregó el intendente.

Los primeros paradores se construyeron a finales de los años 60, cumplían con la demanda de los veraneantes. “Era enormes con más de 3 mil metros de hormigón y aberturas estrechas. En ese momento, sólo vivían 15 mil personas en Pinamar, abrían sus puertas días antes de la temporada. Hoy la demanda es otra. Gracias al rediseño hay 16 balnearios abiertos todo el año y la oferta gastronómica se amplió”, reconoce Yeza. Por otra parte, Adrián Calabrese, ex titular de la Asociación de Concesiones de Playa, resaltó la mejoría en el servicio temporada tras temporada.

“Desde que nací voy todos los años, en familia pasamos por todos los balnearios, en el último tiempo casi no había lugar para las carpas. Todo está más lindo, los cambios se notan”, confiesa Rosario Ferrari (32). “Este es mi lugar en el mundo”.

Fotos: Diego Medina

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Fuente: Infobae Fecha: