Deyvi Jiménez escuchó los aullidos, pero no identificaba de dónde provenían. Buscó entre los arbustos, por las tumbas al aire libre del cementerio Juan Pablo Cortez Ugaz, en el distrito de Cayaltí (Chiclayo, Lambayeque). Y no encontraba rastro, aunque el sonido de la crueldad se incrementaba.
Avanzó hasta detenerse en una lápida en la que se leía un nombre —Pedro Vergara Zafra— y una fecha de defunción que data de febrero de 1998. Estaba seguro de que estaba ahí: un cachorro enterrado vivo estaba ahí. Entonces, avisó al personal de la municipalidad distrital, aledaña al camposanto, pero nadie lo atendió.
“Estaban en el santo rosario, pero no escucharon nada. No creían […] después, cuando comenzó a ladrar más y lo sacamos, [recién] creyeron”, ha contado este miércoles a RPP. Él mismo perforó la tumba. Fue una diligencia rápida y contundente. En un clip difundido por la emisora se evidencia el fin del cautiverio.
‘Machas’, víctima del último caso de maltrato animal en un país que impone penas de tres a cinco años de prisión por este delito, se sacude del polvo y se pierde desconcertado por la carretera. Por su delgadez, Jiménez estima que llevaba días en el interior de esa tumba, que estaba vacía.

El caso ya ha sido notificado a las autoridades distritales y a los representantes del cementerio, aunque todavía no se ha oficializado ninguna investigación. Ocurre cuatro meses después de que ‘Dachi’ ―una pug— fuera apuñalada en La Victoria por Alonso Santa Cruz, quien fue sentenciado a un año y seis meses de cárcel por abandono y crueldad animal.
La cachorra recibió varias lesiones punzocortantes profundas de aproximadamente de hasta seis centímetros cerca de la zona torácica y abdominal, y se enfrentó a un daño medular que le imposibilitaría volver a desplazarse con normalidad. Su atacante, ahora recluido en el penal de Lurigancho, compartió el registro a través de Facebook.
Ese mismo mes —septiembre del 2023— la gata ‘Blanquita’ fue lanzada dentro de una bolsa desde el piso 13 de uno de los edificios del condominio Alto Colonial, en el Cercado de Lima. Los vecinos denunciaron el maltrato en la comisaría Unidad Vecinal n.° 3, aunque el agresor no fue identificado. La felina fracturas múltiples en la cadera y hemorragia interna a nivel del bazo (que fue controlado posteriormente).
Otros dos casos —la agresión sexual contra ‘Moly’ y un baño con agua hirviendo a ‘Negrito’, ambos cachorros— pusieron al país ante el espejo de la violencia animal extrema, un delito que solo desde el 2016 empezó a castigarse con penas privativas de la libertad.
La Ley 30407, vigente desde entonces e impulsada por el excongresista Yonhy Lescano, reconoce a los animales como seres vivos con derecho a recibir un adecuado cuidado y tenencia apropiada.
“Antes, maltratar o abandonar a un animal era solo una falta; ahora, un delito. Los animales tienen sistema nervioso central, sienten igual que una persona. Protégelos, no los abandones”, anotó el legislador en su plataforma de X, antes Twitter.