A los 90 años y con bastón: una “rockera” del activismo feminista que hoy alzó su “grito global por el aborto legal”

A los 90 años y con bastón: una “rockera” del activismo feminista que hoy alzó su “grito global por el aborto legal”

Nelly “Pila” Minyersky, abogada y una de las redactoras del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (Franco Fafasuli)
Nelly “Pila” Minyersky, abogada y una de las redactoras del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (Franco Fafasuli) ((Franco Fafasuli)/)

Cuando llega Nelly “Pila” Minyersky a la carpa es como si llegara una rockera del activismo feminista. Una rockera que trabajó toda su vida para ampliar los derechos de las mujeres. Las adolescentes se sacan fotos con ella, las jóvenes la abrazan, ella va a paso firme con su bastón y sus 90 años, lista para dar otro “Grito Global por el Aborto Legal”. Alguna le pone glitter verde en los pómulos o un brillo como tercer ojo. Nelly se ríe y disfruta. Entre sus dedos, su pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Aborto Seguro, Legal y Gratuito.

Nelly es una de “las históricas” o “las chicas”, ese grupo de pioneras activistas feministas que fueron las primeras en organizarse para debatir y reclamar por el derecho al aborto de las personas gestantes. Dora Coledesky (falllecida hace una década), Martha Rosenberg (de 83 años), Elsa Schvartzman y Nina Brugo son sólo algunas de esas “chicas”. De hecho, fue la abogada Nina Brugo, que tiene 78 años, quien acercó a Nelly al feminismo.

Hoy, frente al Congreso, en la esquina de Callao y Rivadavia, Nelly fue la figura emblemática entre las seis activistas de diferentes generaciones que disertaron en el taller “Legalización, ¿por qué? ¿Para qué?”. Junto a Analía Mas y María Elena Barbagelata (ambas abogadas y parte de la Comisión redactora del Proyecto de Ley de la Campaña) las diputadas Brenda Austin y Victoria Donda y la legisladora Myriam Bregman, debatieron sobre el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que Nelly escribió junto a sus compañeras.

Nelly es una de “las históricas” o “las chicas”, ese grupo de pioneras activistas feministas que fueron las primeras en organizarse para debatir y reclamar por el derecho al aborto de las personas gestantes (Franco Fafasuli)
Nelly es una de “las históricas” o “las chicas”, ese grupo de pioneras activistas feministas que fueron las primeras en organizarse para debatir y reclamar por el derecho al aborto de las personas gestantes (Franco Fafasuli) ((Franco Fafasuli)/)

Siete veces lo presentaron ante el Congreso y fue recién el año pasado que los diputados y senadores lo trataron por primera vez. Nelly nunca pensó que iba a ver la marea verde de niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres que, el 14 de junio de 2018, gritó la media sanción de ese proyecto de ley que escribió tantas veces en la Comisión Redactora del Proyecto de Ley de la Campaña.

Sin bien las acciones en la Ciudad comenzaron hoy, el Día de Acción Global por un aborto legal y seguro es mañana sábado (#28S). Se trata de una iniciativa que surgió en la ciudad costera de San Bernardo en 1990 en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Las actividades se repitieron desde entonces en Uruguay, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay y Perú, y con los años se replicaron en muchas ciudades del mundo.

Por la tarde, antes de que Nelly comenzara a disertar, la plaza había estado dividida en dos: de un lado, los pañuelos verdes, del otro, la Movilización Mundial contra la Crisis Climática. Si bien sostenían reclamos diferentes compartían tiempo y espacio: estar todos juntos frente al Congreso “por la justicia social”.

Un grito global (Infobae)

Su biografía es impresionante. Hija de un inmigrante ruso que llegó a los 23 años para instalarse en Tucumán y de una porteña que migró al norte, Nelly es la hermana del medio. Fue criada con libertad e independencia. Se casó a los 18 años con su primer novio, un hombre 16 años mayor que ella, un ingeniero que la incentivó a estudiar lo mismo, pero ella dejó la carrera cuando nació su primer hijo. A los 27 años, cuando era madre de dos, comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires y se recibió en 1961.

Se separó y algunos años después se puso en pareja con Alberto Pedroncini, también militante de los derechos humanos. Mientras estudiaba comenzó su viaje feminista cuando se anotó en cátedras a favor del divorcio y de los derechos individuales de las personas. Se especializó en Derecho de Familia. Tuvo intervención en la discusión pública de debates importantes como la ley de divorcio vincular, la ley de ejercicio conjunto de responsabilidad parental y participó en la redacción del actual Código Civil.

Nelly fue la primera mujer en presidir la Asociación de Abogados de Buenos Aires, es profesora en la Facultad de Derecho y hoy, a los 90 años, preside el Parlamento de las Mujeres de la Legislatura porteña.

Antes de comenzar su taller en la carpa número 1, hizo un alto y habló con Infobae. “A lo mejor tenemos una sorpresa y se vota en Diputados a fin de año, sino será el año que viene, pero el aborto va a ser ley. No me canso de decirlo, cuando se amplía derechos no se obliga a nadie, pero cuando se priva a una porción de la población a acceder a un derecho es una conducta totalitaria”.

Le preocupa la organización de los pañuelos celestes, pero lo minimiza porque sabe que no se puede retroceder en derechos humanos adquiridos y en los tratados internacionales de derechos humanos. “Lo que de verdad quieren los antiderechos es convertirnos en incubadoras, esto es lisa y llanamente apropiación del cuerpo y el destino de las mujeres”, agrega.

“Lo quieren los antiderechos es convertirnos en incubadoras”, dijo a Infobae (Franco Fafasuli)
“Lo quieren los antiderechos es convertirnos en incubadoras”, dijo a Infobae (Franco Fafasuli) ((Franco Fafasuli)/)

El 10 de abril de 2018, Nelly expuso en las audiencias informativas en el plenario de comisiones del Congreso. Allí recibió las preguntas de los senadores que cuestionaron el artículo 14 del nuevo Código Civil y Comercial, donde habla de la vida desde la concepción. Su respuesta fue contundente: “Si encuentran un tratado que mencione los derechos del feto, les doy un premio”.

Ahora, “a esta edad”, como dice, habla sin eufemismos. Para ella, el tiempo de convertir el aborto en ley es este.

“El discurso de los antiderechos es muy mentiroso y muy cruel. Seguimos preocupándonos por lo que podría ser una persona y no nos preocupamos por la violaciones de niñas, su proyecto de vida, su salud. La sociedad es muy hipócrita, las chicas de buen pasar no son las que vemos en los diarios muertas o violadas, ese sector que se hace el caritativo está castigando a los sectores más vulnerados”, aseguró y siguió adelante, apoyada en su bastón, firme.

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Fuente: Infobae